Poemas de amor del Renacimiento segunda parte

Poemas de amor del Renacimiento segunda parte

Hoy se me ha ocurrido compartir contigo algunos poemas de amor que nunca había leído.

Son varios autores del renacimiento (lengua castellana) que claman a la esperanza, a Dios, al amor y al desamor, a esa fiebre que produce la vida a veces… A través de poesías, coplas, canturreos populares  y otros textos interesantes.

Espero que los encuentres curiosos y entretenidos, nunca está de más echar un vistazo a los autores menos conocidos.

En el renacimiento el poeta se empieza a fijar en otras maneras de escribir, percibe el mundo de otra forma y decide innovar en sus poemas. Detecta otro tipo de belleza en lo que le rodea y así lo manifiesta en sus obras sin tanto artificio.

¿Cuáles son ahora los temas que le preocupan? Pues para empezar, lo típico: el amor. Ensalza a las mujeres hasta límites platónicos casi divinos.

Después, a la naturaleza y a la mitología, con los que disfruta y describe teniéndolos como inspiración para una poesía muy bella.

Y por si te apetece descubrir o conocer un poco más a otro genio, Garcilaso de la Vega, aquí te dejo el enlace a Poemas de amor del renacimiento primera parte.

6 poemas de amor interesantes del renacimiento

Antonio de Villegas. Un poema, una canción.

¡Oh ansias de mi pasión;

dolores que en venir juntos

habéis quebrado los puntos

de mi triste corazón!

 

Con dos prisiones nos ata

el amor cuando se enciende:

hermosura es la que prende,

y la gracia es la que mata.

Ya mi alma está en pasión;

los miembros tengo difuntos

en ver dos contrarios juntos

contra un triste corazón.

 

Santa Teresa de Jesús. Glosa sobre las palabras.

Ya toda me entregué y di,

y de tal suerte he trocado,

que mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

 

Cuando el dulce Cazador

me tiró y dejó rendida,

en los brazos del amor

mi alma quedó caída,

y cobrando nueva vida

de tal manera he trocado,

que mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

 

Tiróme con una flecha

enarbolada de amor

y mi alma quedó hecha

una con su Criador;

 

ya no quiero otro amor,

pues a mi Dios me he entregado,

que mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

 

Hernando de Acuña. Sonetos

Cuando era nuevo el mundo y producía

gentes, como salvajes, indiscretas,

y el cielo dio furor a los poetas

y el canto con el vulgo los seguía,

 

fingiendo dios a Amor y que tenía

por armas fuego, red, arco y saetas,

porque las fieras gentes no sujetas

se allanasen al trato y compañía.

 

Después, viniendo a más razón los hombres,

los que fueron más sabios y constantes

al Amor figuraron niño y ciego:

 

para mostrar dél y destos nombres

les viene por herencia a los amantes

simpleza, ceguedad, desasosiego.

*******

Como vemos que un río mansamente,

por do no halla estorbo, sin sonido

sigue su natural curso seguido

tal que aun apenas murmurar se siente;

 

pero si toma algún inconveniente

rompe con fuerza y pasa con ruido,

tanto que de muy lejos es sentido

el alto y gran rumor de la corriente;

 

por sosegado curso semejante

fueron un tiempo mis alegres días,

sin que queja o pasión de mi se oyese;

 

mas como se me puso Amor delante,

la gran corriente de las ansias mías

fue fuerza que en el mundo se sintiese.

 

Gutierre de Cetina. Madrigal

Ojos claro, serenos,

si de un dulce mirar sois alabados,

¿por qué, si me miráis, miráis airados?

Si cuanto más piadosos

más bellos parecéis a aquel que os mira,

no me miréis con ira

porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay, tormentos rabiosos!

Ojos claros, serenos,

ya que así me miráis, miradme al menos.

 

Gutierre  de Cetina. Soneto

Entre armas, guerras, fuego, ira y furores,

que al soberbio francés tienen opreso,

cuando el aire es más turbio y más espeso,

allí me aprieta el fiero ardor de amores.

 

Miro el cielo, los árboles, las flores,

y en ellos hallo mi dolor expreso;

que en el tiempo más frío y más avieso

nacen y reverdecen mis temores.

 

Digo llorando: “¡Oh dulce primavera!,

¿cuándo será que a mi esperanza vea,

verde, prestar el alma algún sosiego?”

 

Más temo que mi fin mi suerte fiera

tan lejos de mi bien quiere que sea

entre guerra y furor, ira, armas, fuego.

 

Francisco de Terrazas. Sonetos

Dejad las hebras de oro ensortijado

que el ánima me tienen enlazada,

y volved a la nieve no pisada

lo blanco de esas rosas matizando.

 

Dejad las perlas y el coral preciado

de que esa boca está tan adornada;

y al cielo, de quien sois tan envidiada,

volved los soles que le habéis robado.

 

La gracia y discreción que muestra ha sido

del gran saber del celestial maestro,

volvédselo a la angélica natura;

y todo aquesto así restituido

veréis que lo que os queda es propio vuestro:

ser áspera cruel, ingrata y dura.

***

¡Ay basas de  marfil, vivo edificio

obrado del artífice del cielo;

columnas de alabastro, que en el suelo

nos dais del bien supremo claro indicio!

 

¡Hermosos capiteles y artificio

del arco que aun de mí me pone celo!

¡Altar donde el tirano dios mozuelo

hiciera de sí mismo sacrificio!

 

¡Ay puerta de la gloria de Cupido,

y guarda de la flor más estimada

de cuantas en el mundo son ni han sido!,

 

sepamos hasta cuándo estáis cerrada

y el cristalino cielo es defendido

a quien jamás gustó fruta vedada.


 

Comparte con los tuyos estos versos si te han gustado, ¡la poesía mejor si es compartida!

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Acerca de Sonia Molinero Martín

Siempre he querido empezar con este viaje. Acompañarte y que me acompañes.
Mi pasión crónica es Escribir...Ella me ha traído hasta aquí y ya no pienso bajarme de este tren...
¿Subes conmigo?

Comentarios

  1. Son muy interesantes y me ayudan mucho

  2. D===)

  3. ezequiel de jesus garrido lopez :

    muy bonito
    extraordinario
    bello

  4. me han encantado y además me encanta que sean de la época del renacimiento <3

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