Ella no lo sabe, pero me inspira

Ella no lo sabe, pero me inspira

Todos tenemos al lado a personas que nos inspiran. Gente que queremos con locura y que además resultan ser un ejemplo para nosotros.

Pero, ¿y cuando nos inspira alguien que tenemos al lado y que no conocemos de nada?

Estos casos deberían ser más comunes de lo que son. Fijarnos en la gente que tenemos alrededor y de la que no sabemos nada.

Completos desconocidos.

Esto me pasa desde hace tiempo con una mujer y llevo días queriendo escribirlo aquí.

Es un ejemplo diario de la típica superación que tanto nos enseñan por la tele. Tantos ejemplos de gente que consigue cosas.

Ciegos, sordos y gente con problemas de movilidad. Todos ellos, los rostros conocidos, nos impulsan desde los medios de comunicación a disfrutar más del momento presente.

Pero no prestamos la atención suficiente a la personas que se cruzan con nosotros día a día y que curiosamente, podrían darnos maravillosas lecciones de vida.

Ella no lo sabe, pero me inspira.

Es una mujer que va en silla de ruedas eléctrica y que veo a diario porque es mi vecina.

Compartimos un jardín que a ambas nos da calma en los momentos que se deja ver el sol. Pero nunca coincidimos abajo.

Ella no puede mover su cuerpo, pero ahora tiene la posibilidad en este entorno digital y táctil, de seguir moviendose más allá de cualquier frontera física, con su mente.

Y la veo ahí con su pantalla, leyendo, escribiendo, estudiando…

Fantaseo mirándola, como escritora que soy, disfrutando de esa inspiración que me produce observarla e imaginar su historia. Me trae calma y me hace sonreír.

Sí, la miro desde mi ventana.

Desde arriba me he acostumbrado a que forme parte de los instantes en que miro hacía afuera en mis malos ratos de sequía y falta de texto.

Y ahí está, sonriente y valerosa, bajo el verdor fresco de la higuera, pensando y soñando a la sombra.

Me ayuda a volver a centrarme, me dejo atraversar por su sosiego y regreso a la pantalla.

Me devuelve la inspiración para escribir.

Ojala algún día llegue a ella a través de estas palabras, así como mágicamente. No es que no quiera hablar en la calle, siempre nos sonreímos con nuestro hola y adiós. No es eso.

Pero me parecería sublime que ella también leyera y buscara inspiración por estos mundos. Y conocernos aquí, en nuestro medio en común.

Que llegara a este Tren y quisiera acompañarme en mi viaje…

Aquí somos todos iguales, todo el mundo puede mostrarse como realmente es, independientemente si tiene o no limitaciones físicas.

Aquí ambas volamos libres, nada más.

Hablamos, leemos, vivimos, escribimos…

Esto me parece verdaderamente motivador, es un sentimiento superior! Felicidad plena con la posibilidad de llegar a cada rincón, unas personas de otras, a cada corazón.

Conectar con absolutamente todo el mundo, con todo aquel que escuche o lea, es lo que finalmente me ha llevado a escribirla hoy.

Para esto nací, da igual desde donde lo haga y te hable.

Una novela, una entrada del blog, una historia o un poema…

Hoy ha salido el sol, seguro que en un rato puedo verla pasear y fluir tranquila.

Desde aquí arriba el día parece calmado, seguro que en breve llegará mi inspiración y me perderé entre palabras y susurros de mis musas preferidas…


Comparte estas palabras con alguien que crees que pueda necesitar leerlas o escucharlas.

Todos buscamos inspiración, da igual que sea para escribir, para avanzar en la vida o para superar malos momentos. Para conseguir cosas y desprendernos de otras…

Echemos un vistazo ahí afuera, el mundo está lleno de personas que pueden dárnosla con sólo existir y vivir su vida de una forma distinta.

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Siempre he querido empezar con este viaje. Acompañarte y que me acompañes. Mi pasión crónica es Escribir...Ella me ha traído hasta aquí y ya no pienso bajarme de este tren... ¿Subes conmigo?

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