La mágica poesía de Bécquer (I)

La mágica poesía de Bécquer (I)

Él era un tipo de mirada desafiante.

Siempre me han inquietado sus ojos en todos sus retratos. Míralo y verás.

Su interior, dulcemente salvaje.

Sus poemas abren en canal el mundo de la magia y de la naturaleza humana, dejando fluir su mejor verbo en todas nuestras bocas.

Siempre el oportuno. Porque el suyo es Poder.

Leer su poesía es como regar despacio un jardín interior que quedó seco, que llegó a ser nada.

Con un torrente de agua inesperada y cristalina que serpentea de nuestra cabeza a nuestros pies.

Como un río que nace de los deseos más intangibles y delicados del alma y que transcurre despacio por todas nuestras orillas…

Tal es la inspiración

Sacudimiento extraño

que agita las ideas,

como huracán que empuja

las olas en tropel;

 

Murmullo que en el alma

se eleva y va creciendo,

como volcán que sordo

anuncia que va a arder;

 

Deformes siluetas

de seres imposibles;

paisajes que aparecen

como a través de un tul;

 

Colores que fundiéndose

remedan en el aire

los átomos del Iris,

que nadan en la luz;

 

Ideas sin palabras,

palabras sin sentido;

cadencias que no tienen

ni ritmo ni compás;

 

Memorias y deseos

de cosas que no existen;

accesos de alegría,

impulsos de llorar;

 

Actividad nerviosa

que no halla en qué emplearse;

sin rienda que lo guíe

caballo volador;

 

Locura que el espíritu

exalta y enardece;

embriaguez  divina

del genio creador…

¡Tal es la inspiración!

 

Gigante voz que el caos

ordena en el cerebro,

y entre las sombras hace

la luz aparecer;

 

Brillante rienda de oro

que poderosa enfrena

de la exaltada mente

el volador corcel;

 

Hilo de luz que en haces

los pensamientos ata;

sol que en las nubes rompe

y toca en el zenit;

 

Inteligente mano

que en un collar de perlas

consigue las indóciles

palabras reunir;

 

Armonioso ritmo

que con cadencia y número

las fugitivas notas

encierra en el compás;

 

Cincel que el bloque muerde

la estatua modelando,

y la belleza plástica

añade al ideal;

 

Atmósfera en que giran

con orden las ideas,

cual átomos que agrupa

recóndita atracción;

 

Raudal en cuyas ondas

su sed la fiebre apaga;

oasis que al espíritu

devuelve su vigor…

¡Tal es nuestra razón!

 

Con ambas siempre en lucha

y de ambas vencedor,

tan sólo el genio puede

a un yugo atar las dos.

 

Besos

Besa el aura que gime blandamente

las leves ondas que jugando riza;

el sol besa a la nube en Occidente

y de púrpura y oro la matiza;

La llama en derredor del tronco ardiente

por besar a otra llama se desliza,

y hasta el sauce inclinándose a su peso,

al río que le besa, vuele un beso.

 

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Siempre he querido empezar con este viaje. Acompañarte y que me acompañes. Mi pasión crónica es Escribir...Ella me ha traído hasta aquí y ya no pienso bajarme de este tren... ¿Subes conmigo?

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