Un bonito instante, de William Shakespeare

Un bonito instante, de William Shakespeare

¿Quién si no? ¿Qué autor es tan capaz de arrancarte un suspiro así de la garganta?

Leer su obra es como abrir el libro de los tiempos. Palabra tras palabra me traspasa.

Es un grande entre los grandes que sobrevive al paso de los años y nunca decepciona por su magia.

Quería compartir contigo hoy alguno de sus momentos y acompañarte en un paseo por su intrincada imaginación.

Un instante abrumador de este genio, que hoy te va a transportar directamente a su fabuloso mundo de los sueños.

De La Tragedia de Romeo y Julieta.

En boca de su amigo Mercucio, esta maravillosa explicación a un sueño que tuvo Romeo la noche anterior…

“¡Oh! ya veo, pues, que ha estado con vos La Reina Mab. Es la partera de la ilusiones, y  llega, bajo un tamaño no más grueso que el ágata que brilla en el dedo índice de un regidor, arrastrada por un tronco de atomísticos corceles, a pasearse por las narices de los hombres mientras están dormidos.

Los radios de las ruedas de su carroza están fabricados de largas patas de araña; la cubierta, de alas de saltamontes; las riendas, de finísima telaraña; los arneses, de húmedos rayos de luna; su látigo, de un hueso de grillo; la tralla, de una hebra sutil.

Su cochero, un pequeño mosquito de librea gris, ni la mitad tan grande como el redondo gusanillo que se extrae con la punta de un alfiler del perezoso dedo de una doncella.

Su carroza es una cáscara de avellana, labrada por la carpintera ardilla o el viejo gorgojo, desde antiguos tiempos artífices de carruajes de hadas.

Y en ese tren galopa, noche tras noche, por los cerebros de los enamorados, que enseguida sueñan con amores; sobre las rodillas de los cortesanos que al punto sueñan con reverencias; por los dedos de los abogados, que al instante sueñan con minutas; sobre los labios de las damas, que acto seguido sueñan con besos, labios que Mab, enfurecida, infecta a menudo, atormentándolos con ampollas, por haber viciado el aliento con golosinas aromáticas.

Algunas veces cabalga sobre la nariz de un palaciego, y entonces sueña que ventea un promoción; y otras, con el rabo de un lechón de diezmo, cosquillea en la nariz de un párroco mientras está dormido, e instantáneamente sueña en la prebenda inmediata.

También se la ve pasear por el cuello de un soldado, y al momento sueña con degüellos de enemigos, brechas, emboscadas, hojas españolas, brindis y tragos de cinco codos.

Y entonces sueña de repente el tambor en sus oídos, con lo cual él da un salto y se levanta, y con semejante susto, reniega una oración o dos y se duerme de nuevo.

Esta Mab es la misma que trenza las crines de los caballos en la noche y conglutina las greñas de los duendes en sucios y feos nudos, que una vez desenmarañados pronostican grandes desventuras.

Ésta es la bruja que, cuando las doncellas duermen de espaldas, las oprime y las enseña a resistir por primera vez, haciendo de ellas mujeres de buen llevar. Ésta es la …”

 

 

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Acerca de Sonia Molinero Martín

Siempre he querido empezar con este viaje. Acompañarte y que me acompañes.
Mi pasión crónica es Escribir…Ella me ha traído hasta aquí y ya no pienso bajarme de este tren…
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