Entrevista al poeta Ignacio Egido Marcos

Entrevista al poeta Ignacio Egido Marcos

De nuevo otra entrevista interesante para el blog 🙂 .

Cada vez estoy más contenta de haber abierto esta categoría, está mereciendo mucho la pena conocer la vida de otros escritores que como yo, conviven a diario con sus musas, con sus demonios, con sus sueños y con sus letras…

Hoy es el turno del poeta Ignacio Egido (inyako_mark), un artista singular que he conocido a través de Instagram y que no deja indiferente por su forma de hablar y escribir.

Le sigo desde hace un tiempecillo y un buen día me decidí a contactarle para ver qué le parecía la idea de participar en el Tren y tardo muy poco en darme un Si enorme y cálido.

Sin más te dejo con la entrevista, muy enriquecedora para mí, y con pinceladas de su vida sencilla e inspiradora.

¡Un placer Ignacio! ¡Mil gracias por todo!


Empecemos…

Cotilleando un poco, he comprobado que eres un autor muy polifacético y sobre todo muy prolífico; al final todo es expresión y es una maravilla poder tener un gran abanico donde inspirarnos y crear, ¡enhorabuena! En tu caso, cuéntame:

Contenido

1.- ¿Desde cuándo concibes tus propios cuadros, ilustraciones o dibujos?

Dibujo desde que tengo uso de razón. Empecé, como cualquier niño, dibujando con lápices, ceras, rotuladores… Lo hacía siempre que podía y a veces donde no debía: en el suelo, en las paredes, en la arena, en los manteles de los restaurantes, en los márgenes de las páginas de los libros del colegio… Se me daba muy bien dibujar desde pequeño.

Pero mi primer óleo sobre lienzo lo pinté con diecinueve años. Ahora tengo casi treinta y cinco años y soy graduado en bellas artes. Nunca he dejado de pintar, por eso tengo tanta obra. Es parte de mi trabajo hoy en día. Ahora ya no sé si soy un artista plástico que escribe, o un escritor que pinta. Aunque en realidad pintar y escribir es lo mismo para mí. Pinto como escribo, y escribo como pinto.

2.- ¿Y qué te llevó a escribir poesía? ¿Desde cuándo lo haces?

En mi caso fue el amor y el desamor, y no a partes iguales. El desamor siempre pesó más a la hora de ponerme a escribir.

Cuando era adolescente ya escribía frases y reflexiones, pero nunca las mostré a nadie, me daba vergüenza. Todo aquello ni lo conservo ni lo recuerdo bien. Escribía solamente para desahogarme. Mi intención no era hacer poesía. Eran simplemente mis mierdas. Esa etapa de la vida suele ser muy confusa.

Pero el primer poema que recuerdo se lo escribí a la que considero mi primera novia, cuando yo tenía veinte años. Era una relación complicada. Era una de esas relaciones que se asemejaban demasiado a subirse a una montaña rusa. En una de las veces que la relación se rompió le escribí un poema en prosa que no conservo, y del cual a penas recuerdo unas cuantas palabras.
Después ya empecé a escribir a todas y cada una de las mujeres con las que he estado, de una u otra manera. Pero no he escrito poesía de una manera regular hasta finales del año pasado y de nuevo fue a causa del amor. Sí, otra mujer.

3.- ¿Qué cosas son las que te inspiran, cómo atrapas tú a las musas?

Me inspiran todos y cada uno de los aspectos de la vida. La realidad es una fuente inagotable de estímulos. Escribo de la misma manera que pinto, y yo pinto en todo momento, incluso sin pintura. Siempre le digo a mis alumnos que no se pinta con las manos, que se pinta con los ojos. Cuando miro no veo objetos ni personas ni paisajes, veo manchas de colores ordenadas, líneas en todas direcciones, veo belleza por todos lados; y caos, sombras, luces, contrastes y proporciones. Con la poesía me ocurre lo mismo, veo palabras, silencios, significados y figuras retóricas en la realidad que me rodea. Vivo escribiendo, y no solo a partir de lo que veo. Los olores, los sabores, el tacto de los cuerpos (vivos o inertes), el frío, el calor…, me hacen recordar experiencias, me hablan. Escribo con los sentidos, y siento constantemente. Siempre tengo a mano algo para poder escribir. Es la única manera de atrapar a las musas, estar atento. Ellas solas vienen, no hace falta llamarlas.

4.- ¿Cómo recomiendas que el resto lo haga, cómo disfrutar de ese momento de inspiración y poder llevarlo al papel con éxito? Muchos de los que escribimos sufrimos del tipo síndrome del folio en blanco más de lo que nos gustaría…

Yo recomiendo que, más que pensar en escribir, pienses en vivir. Nunca te enfrentes a un papel en blanco. Hay escritores que dicen que a veces escriben. Yo escribo a toda hora. No te enfrentes a un papel en blanco, pero ten siempre papel y algo con lo que escribir cerca, sobre todo si eres poeta. La poesía no se puede forzar. En definitiva, sé tú el papel mismo, vive y atrapa esas vivencias.

Habrá momentos de la vida en los que no te ocurra nada y no escribirás nada. Habrá momentos alegres y escribirás cosas alegres, o momentos tristes y duros y eso se verá reflejado en lo que escribas. Cada instante de nuestra vida es un poema en potencia, pero si no lo escribes se pierde, y si lo fuerzas no llega.

En una ocasión salí a correr a la calle (me gusta hacer algo de deporte cuando puedo), y siempre suelo llevarme papel y lápiz, por si acaso. Ese día no me llevé nada, y a mitad de camino se me ocurrió un poema. Normalmente suelo recordarlo y después lo anoto todo en cuanto puedo, pero en ese momento sentía la necesidad de escribirlo para no olvidarlo. Por suerte encontré un prospecto de un medicamento tirado en el suelo, solo me faltaba algo con lo que escribir, y unos metros más adelante encontré un pequeño lápiz de color naranja y sin punta. Aparté la madera con la uña para dejar la mina al descubierto y pude anotar lo que tenía en la cabeza. Ese día no salí a la calle con la intención de enfrentarme a un papel en blanco, pero la inspiración llegó. Si no hubiese encontrado esos dos sencillos objetos ese poema habría ido a parar directamente a ese lugar donde se esconden los poemas nunca escritos y para siempre olvidados. Un poeta no debe enfrentarse a un papel. Un poeta debe ser de papel.

Ese estado de alerta constante es como estar encadenado, pero encadenado a la poesía y eso te hace libre.

5.- ¿Qué tipo de cosas dirías que son las que más te causan inspiración a ti?

Me inspiran todo tipo de cosas. Desde la inmensidad del universo, hasta la sensación de tomarme un café solo por la mañana, el poder retener ese aroma y el calor que desprende esa taza en mis manos. Casi siempre acaban inspirando poemas de temática amorosa, pero encuentro inspiración en todo lo que percibo a mi alrededor, en mi realidad, en cada experiencia que vivo.

6.- ¿Y en qué lugares te encuentras más a gusto para escribir? He leído cosas de todo tipo, ¡algunos somos muy raritos!

En las redes sociales ya he comentado alguna vez que uno de los lugares donde la inspiración me encuentra es en el paseo de mi playa, la Playa de San Juan de Alicante, casi siempre por la noche, cuando menos personas transitan ese espacio. Pero también suelo escribir en la ducha. No sé explicar por qué, pero esa combinación de estar desnudo y solo, y el agua caliente recorriendo mi cuerpo, hace que mi cabeza se ponga a funcionar al máximo. Es un aluvión de ideas de todo tipo, no solo sobre poesía. De hecho, tengo una pizarra en mi ducha, y la uso mucho. Otro lugar es mi cama, justo antes de dormirme y también nada más despertarme. Y después, por supuesto, para pasar a limpio y corregir lo que he escrito, en mi escritorio con mi ordenador.

7.- ¿Vives enamorado?

Que buena pregunta, y qué difícil de responder. Mi padre me decía hace muchos años que yo era muy enamoradizo. Y tenía razón, siempre estaba enamorado; cuando no era de una chica era de otra. Ahora ya ni me lo dice ni lo piensa, o eso creo. No puedo afirmar que viva enamorado, pero sí que vivo feliz, que considero que es mucho más importante.

8.- Y dentro de lo posible, ¿qué consideras imprescindible para poder escribir?

Atesorar el tiempo que uno tiene y ha tenido. Vivir, sufrir, amar, leer, tener tantas experiencias como sea posible. Y no dejar que las palabras se escapen, atraparlas cuando lleguen. Para eso solo hay que estar atento y tener a mano algo con lo que escribir.

9.- A veces no imaginamos lo que nuestra vida nos depara en un futuro, ¿siempre has sabido que el arte era lo tuyo?

No, siempre me dijeron que del arte no se vive, y yo me lo creí. De hecho, yo empecé a estudiar para ser ingeniero industrial, después para ser administrador de fincas, arquitecto técnico y arquitecto. No terminé ninguna de esas carreras, pero aprendí mucho sobre materias muy diferentes. No me arrepiento de haber elegido ese camino; ahora sé un poco de muchas cosas. Al final empecé el grado en bellas artes y obtuve el título. Actualmente solo pienso en escribir. Siempre tuve inquietudes artísticas, pero nunca pensé en dedicarme a ello. Mi acercamiento al arte como profesión y forma de vida fue algo progresivo. Yo soy de ciencias puras en realidad. No tenía muy claro que es lo que iba a hacer con mi vida, como se pude comprobar por la cantidad de veces que he cambiado de carrera.

10.- ¿Te dedicas solo a lo que amas?

Sí, todo lo que hago está relacionado con el arte. Soy artista plástico, escritor y profesor de una actividad extraescolar de bellas artes en un colegio. También doy clases particulares de dibujo y pintura. Y ocasionalmente hago algo de diseño y fotografía. Pero ahora estoy más centrado en escribir; la poesía ocupa la mayor parte de mi tiempo.

11.- ¿Cómo es tu día a día? Cuéntame un poco si quieres cómo vives…

Mi vida ahora es muy tranquila. Todos los días son diferentes, pero tranquilos. Lo que siempre hay en mi día a día es: café solo sin azúcar, té (por supuesto, también sin azúcar), mucho arte, redes sociales, mi familia y el maravilloso clima de mi tierra acompañándome en todo lo que hago.

12.- ¿Crees que continuarás escribiendo siempre?

¡Sí! Es una necesidad. La poesía, la pintura y el arte es lo que soy.

13.- He podido leer un fragmento de tu libro “Nómadas en mi colchón” y me ha gustado la sensación que me ha causado tu poesía. Cuéntame cuándo empezaste a crear tus primeros versos.

Empecé a escribir poesía en el año dos mil cuatro. No escribía con la intención de publicar un libro. Simplemente escribía a las mujeres, con las que estaba o había estado, por la necesidad de expresar lo que sentía. Muchos de esos poemas se perdieron, pero otros sí que forman parte de mi libro. Empecé a plantearme lo de publicar un libro a finales del año pasado. Nómadas en mi colchón es un poemario que aborda el tema de las relaciones de pareja desde una perspectiva muy actual, y también personal. Pero dentro del libro también hay metapoesía y poesía intimista.

Habla de lo fácil que es hoy en día que las relaciones se rompan y de que lleguen otras personas a ocupar ese hueco, y cómo al final eso parece un desfile de cuerpos que solo podemos retener en nuestros recuerdos. El concepto del amor se ha adaptado a esta nueva sociedad, a su ritmo, a su mentalidad de consumo. Amor no nos falta, pero ¿es amor de calidad? ¿Quién determina lo qué es el amor? El amor actual viene y va, es muy difícil colgarle la etiqueta de eterno. El amor es inefable incluso para eso. Pero en el fondo no podemos dejar de aferrarnos a esa idea del amor eterno, verdadero y absoluto. De ahí viene el título de mi libro.

14.- ¿Cómo ha sido la experiencia de publicar en Amazon? ¿Has hecho tú todo el trabajo de montaje del libro?

La experiencia ha sido muy buena. Me resultó muy sencillo publicar en Amazon. Toda la parte de diseño y maquetación la hice yo, desde la cubierta hasta el interior. Al ser graduado en bellas artes estoy capacitado para eso y mucho más. Domino las herramientas necesarias. No es el primer libro que maqueto.

El problema de publicar en Amazon viene después, a la hora de vender. La mayoría de mis lectores viven en Latinoamérica, y allí comprar libros autopublicados en Amazon no es tan fácil como en Europa o Estados Unidos. Espero que esa situación cambie pronto, porque perjudica notablemente tanto a los autores que escribimos en castellano como a los lectores. Pero en general estoy muy contento con la experiencia.

15.- ¿Cómo te ves con diez años más?

Me veo haciendo arte: poesía, pintura… Eso es seguro. Supongo que serán obras más maduras, y yo… estaré medio calvo. El dónde o el cómo ni me lo planteo. No hago planes a tan largo plazo. Hace diez años estaba viviendo en Venezuela, pintando, estudiando arquitectura y trabajando en una fábrica de piezas de plástico, y no tenía intención de volver a España. Entonces no me imaginaba que hoy iba a estar de nuevo en Alicante y a punto de publicar mi segundo libro. Pero, vaya donde vaya, siempre iré de la mano del arte, con pelo en la cabeza o sin él.

16.- ¿Qué te gustaría que ocurriera en tu vida en este momento? (Vale soñar o pensar en absurdo)

Ahora estoy centrado en mi segundo libro que se titulará Zapatos de arena y sal. Lo publicaré a finales de este verano y, puestos a soñar, me gustaría que fuese un éxito. La verdad es que estoy muy contento con cómo está quedando el libro. Tampoco cambiaría mucho más en mi vida, ya soy feliz.

17.- Y para terminar y por pura curiosidad, ¿de dónde viene eso de “inyako_mark”?

Es complicado de explicar, pero voy a intentarlo. Mi nombre es Ignacio y mis apellidos Egido Marcos. Lo de “Mark” viene de mi segundo apellido, el materno. Firmo mis cuadros como “Egido”, mi primer apellido, así que en esto de la poesía quería homenajear a mi madre. Y lo de “Inyako” viene de “Iñaki”, que es una variante de “Ignacio”, pero en euskera. Me pusieron Ignacio por San Ignacio de Loyola, que era vasco y fue el fundador de la Compañía de Jesús (los jesuitas). Yo estudié en el colegio de los jesuitas de Alicante. Lo de la “ny” de Inyako es un homenaje también a la lengua valenciana, donde la “ny” se pronuncia igual que la “ñ” en castellano. En realidad “Inyako” debería leerse como “Iñako” y no como “Iniako”. Y, por último, “Inyako” rima con mañaco, que es una palabra que solo se utiliza en Alicante. Es decir que “Inyako Mark” no es más que un pseudónimo que hace alusión a mi identidad, a mi educación, a mi cultura, a mi tierra, a mi familia y a todo aquello que, en parte, me define.

Entrevista al poeta Ignacio Egido Marcos
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Acerca de Sonia Molinero Martín

Siempre he querido empezar con este viaje. Acompañarte y que me acompañes.
Mi pasión crónica es Escribir...Ella me ha traído hasta aquí y ya no pienso bajarme de este tren...
¿Subes conmigo?

Comentarios

  1. Encantada de saber algo más de Iñaco Marc. Me ha gustado mucho esta entrevista . Y deseando por comprar el segundo libro. Un cordial saludo. ( ASI VI ) Ana Maria Garcia Quintero. Pintora plastica y seguidora de sus poemas.

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