Impuros

Impuros

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Sonreír por sistema es un gravísimo error. Y hacerlo sin sentimiento alguno y por lo tanto sin tener necesidad de hacerlo, suele ocasionar conflictos muy peligrosos.

La sonrisa debería ser el más sincero y puro reflejo del bienestar y de la plenitud, ya sea física o mentalmente hablando.

Me refiero a la sonrisa verdadera, a la que siempre se dibuja igual y que todo el mundo visualiza de la misma forma al ser recordada.

La que genera amor y sobre todo nuevas sonrisas en el rostro del que no necesita hacer memoria para traerla consigo.

Recordar la sonrisa de alguien a quién amas puede salvarte la vida.

Es la expresión suprema de la felicidad del hombre. Y sólo el ser humano se atreve a fingirla.

Se trata de cualquiera de nosotros, que en algún momento de nuestra vida aprendimos mal.

Existen individuos que además, lo pueden llevar a extremos.

Alguno de ellos tenderá a convertirse en un ser deshumanizado y desagradecido. Limitándose a cumplir con un papel que le viene bastante grande, porque jamás volvería a ser capaz de sonreir plenamente.

Con el paso del tiempo se acostumbrará a no darle ninguna importancia, aparentado día tras día ser feliz cuando no lo es en absoluto.

Lo peor de todo es que este caso es muy común y que ya no le sorprende a casi nadie.

Porque la gran mayoría finge sin cesar y sin límites y luchan como salvajes por salvar su pellejo por encima de todas las cosas.

Esto es algo muy ruin y muy contradictorio. Es una manera absurda de “no vivir”, de no formar parte de nada ni de nadie.

Puro teatro en plena edad de hielo.

Serán hombrecillos invisibles, obstinados en tener siempre la razón y la buena suerte consigo. Siempre exigirán al resto y serán incapaces de plantarle cara a la culpa por su asco a la vida en general.

A la suya, a la del resto del mundo, sobre todo por envidia…

Me refiero al los de corazón siniestro. A los que yo recomendaría pensar en vivir un poquito más atentos…

Porque la vida seguramente les ponga delante las oportunidades una y otra vez, pero no consiguen sonreír, ni sentirse agradecidos y por lo tanto, no pueden ver el lado positivo de las cosas.

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Acerca de Sonia Molinero Martín

Siempre he querido empezar con este viaje. Acompañarte y que me acompañes.
Mi pasión crónica es Escribir…Ella me ha traído hasta aquí y ya no pienso bajarme de este tren…
¿Subes conmigo?

Comentarios

  1. Me encanta eres maravillosa

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