Fragmentos de libros muy cortos

Fragmentos de libros muy cortos

En este caso comparto contigo algunos libros muy cortos pero no por ello poco atractivos de leer.

Ahora que llega el verano muchos buscamos lecturas más livianas y sencillas para los ratitos de siesta o de reposo entre horas.

Algunos los leí hace ya mucho tiempo, otros me son más cercanos, pero como me apetecía hacer una recopilación de fragmentos de libros cortos pues aquí los tienes, a ver qué te parecen…

Fragmento del libro «Nuestra incierta vida normal»

Luis Rojas Marcos es un prestigioso psiquiatra que consigue deslumbrar con una absoluta sencillez.

Esta pequeña obra de autoayuda nos presenta las claves para neutralizar los sentimientos de inseguridad y desasosiego que socavan nuestra paz interior y reducen nuestro nivel de satisfacción ante la vida.

Puede ser un buen comienzo si no has entrado nunca en el ámbito del desarrollo personal, es algo básico pero está bien…

Te le puedes leer fácilmente de una sentada a la sombra 🙂 .

En el capítulo 3 comparte una frase de Julián Marías que me encanta: «Llevamos muy bien el estar mal si mañana vamos a estar muy bien». Da que pensar ¿verdad?

Te dejo un pequeño fragmento de libro a ver qué te parece:

«El sentido del futuro está profundamente arraigado en los seres humanos. En cada momento pensamos, casi sin darnos cuenta, sobre lo que vamos a hacer más tarde, mañana, la próxima semana, el mes que viene o dentro de dos años.

Desde pequeños reflexionamos sobre cómo serán nuestras vidas y, una vez adultos, nos ilusionamos con el mañana de nuestros hijos y nietos. Planificamos nuestra carrera profesinal, nuestro lugar de residencia, el futuro de nuestra familia y lo que vamos a hacer cuando nos jubilemos.

Ahorramos durante meses o años o nos adeudamos a largo plazo para obtener lo que deseamos. Y muchos hombres y mujeres, relativamente jóvenes y en excelente estado de salud, que están a años luz del final, hacen testamento o declaran su última voluntad sobre cómo disponer de sus bienes o asuntos después de la muerte.»

Fragmento del libro «El Principito»

Qué grandes recuerdos me trae esta obra. La leí hace muchísimos años y volví a releerla hace 3, estando embarazada de mi hija.

No sé por qué, pero quería volver a ella. Es un libro para mi curioso e imprescindible.

¿De qué trata? Complicado explicar brevemente. Es un cuento poético cargado de simbolismo y ternura. Yo no lo consideraría literatura infantil ya que aborda temas muy profundos sobre la humanidad y la conciencia. Te lo recomiendo sin dudarlo, léelo con los ojos del corazón 😉 .

Antoine de Saint-Exupéry la escribe (y además la ilustra a mano) y es publicada allá por 1943.

Aquí te dejo un pequeño fragmento del libro:

«Cuando se quiere ser ingenioso ocurre que se miente un poco. No he sido muy honesto cuando hablé de los faroleros. Corro el riesgo de dar una falsa idea de nuestro planeta a quienes no lo conocen. Los hombre ocupan muy poco lugar en la Tierra. Si los dos mil millones de habitantes que pueblan la Tierra se tuvieses de pie y un poco apretados, como en un mitin, podrían alojarse fácilmente en una plaza pública de veinte millas de largo por veinte millas de ancho. Podría amontonarse a la humanidad sobre la más mínima islita del Pacífico.

Las personas grandes, sin duda, no os creerán. Se imaginan que ocupan mucho lugar. Se sienten importantes, como los baobabs. Les aconsejaréis, pues, que hagan el cálculo. Les agradará porque adornan las cifras. Pero no perdáis el tiempo en esta penitencia. Es inútil. Tened confianza en mí.

Una vez en tierra, el principito quedó muy sorprendido al no ver a nadie. Temía ya haberse equivocado de planeta, cuando un anillo de color de luna se revolvió en la arena.

– Buenas noches- Dijo al azar el principito.

– Buenas noches- Dijo la serpiente.

– ¿En qué planeta he caído?- Preguntó el principito.

– En la Tierra, en África- Respondió la serpiente.

– ¡Ah!… ¿No hay, pues, nadie en la Tierra?

– Esto es el desierto. En los desiertos no hay nadie. La Tierra es grande – dijo la serpiente.»

Fragmento del libro «Macbeth»

William Shakespeare nos deleitó con esta obra, para mi gusto entretenida y muy luminosa. Hay controversia en la fecha en que se escribió, pero probablemente fue en 1606.

El título completo en las primeras ediciones era «La tragedia de Macbeth» y es una obra que en comparación con Hamlet, puede resultar extremadamente sencilla y lineal, sin embargo, no deja de contener también sus incógnitas.

Es una gran paradoja con muchos aciertos que me apetecía compartir contigo aunque quizás si buscabas fragmentos de libros cortos no te esperabas este, pero es lo que hay, me gusta leer de todo 😛 .

Este es un pequeño fragmento de este libro:

«MACBETH. Si estuviera hecho, una vez hecho, entonces estaría bien que se hubiera hecho pronto; si el asesinato pudiera echar la red sobre las consecuencias, y, con su cesación, asegurar el éxito, de tal modo que sólo ese golpe fuera el total y el fin; aquí, aquí mismo, en este banco, en este bajío del tiempo, saltaríamos a la vida venidera. Pero en estos casos seguimos siempre sometidos a juicio aquí, ya que no hacemos sino enseñar lecciones de sangre, que, una vez enseñadas, regresan para asolar al inventor. Esta justicia de mano equitativa acerca de los ingredientes de nuestro cáliz envenenado a nuestros propios labios. Duncan está aquí con doble confianza: primero, porque soy su pariente y su súbdito, cosas fuertes, ambas, contra tal acción: además, como anfitrión, debería cerrar la puerta contra el asesino, y no usar el puñal yo mismo. Además, este Duncan ha usado sus poderes con tal bondad, ha sido tan claro en su gran dignidad, que sus virtudes argüirán como ángeles de lengua de trompeta en contra de la profunda condenación de eliminarle: y la compasión, como un desnudo niñito recién nacido que cabalga el huracán, o los querubines del cielo, cabalgando en los invisibles corceles del aire, soplarán a todos los ojos del horrible hecho, de tal modo que las lágrimas inundarán el viento.»

Fragmento del libro «El Extraño caso del Dr. Jekyll t Mr. Hyde»

Esta obra de Robert L. Stevenson es muy curiosa de leer, el caso del Dr. Jekyll transcurre de noche, en las calles frías y desapacibles de Londres.

El bien y el mal se plantean en esta novela desde casi el principio, donde el terror y la intriga vienen a dosis igual de generosas…

Lo leí cuando tenía 12 o 13 años, aún recuerdo la sensación que me produjo. Me encantó la narrativa y el escenario de novela gótica, con toques de miedo, profecía y destrucción.

Te lo recomiendo sin duda, se lee solo 🙂 . Aquí te dejo un fragmento del libro:

«Un par de semanas después, en una feliz jugada de la suerte, ofrecía el doctor una de sus agradables veladas a cinco o seis de sus mejores amigos, todos ellos de alta reputación, cultos y magistrales catadores de buen vino, y Utterson halló la forma de demorarse en la casa tras la salida del resto de los invitados. Lo que no resultaba extraño, pues lo salía hacer en otras ocasiones. Donde apreciaban a Utterson, el aprecio era auténtico. Los anfitriones procuraban retener al adusto abogado cuando los efusivos y los habladores iban traspasando el umbral; les agradaba permanecer en su discreta compañía, saborear el sosiego y relajarse en el rico silencio de aquel hombre, después del agotador ejercicio de una cortesía profusa y tensa. El doctor Jekyll no era una excepción a esa regla; y ahora, sentado frente a Utterson junto al fuego- cincuentón, alto, apuesto, de rostro proporcionado, con cierto aire de reserva, pero con todos los signos de la inteligencia y la bondad- , podía adivinarse en su mirada que sentía por su amigo un afecto sincero y cálido.»

Fragmento del libro «La Isla del Tesoro»

Otra más de este genio. Robert L.Estevenson nos narra una de las mejores novelas de aventuras de la literatura universal.

Estoy segura que te mantendrá muy entretenido.

Como curiosidad te contaré que este escritor enfermo de los pulmones decidió por ello vivir en una isla de Samoa (en la que murió fianlmente), conviviendo con los nativos. Allí le llamaban Tusitala, el contador de cuentos.

Y sin más te dejo con un pequeño fragmento del libro:

«El aspecto de la isla cuando a la mañana siguiente subí a cubierta había cambiado totalmente. Aunque había cesado por completo la brisa, habíamos avanzado mucho durante la noche y estábamos al pairo a eso de media milla al sudeste de la parte inferior de la costa oriental.

Un bosque agrisado cubría gran parte de la superficie. La uniformidad del todo quedaba rota por franjas de arena amarilla en las zonas más bajas y por muchos árboles de gran tamaño de la familia de los pinos, que sobresalían por encima de los demás, a veces individualmente, otras en grupitos; a pesar de ello, el color general resultaba monótono y triste. Los cerros erigían por encima de la vegetación sus picachos de roca desnuda. Los tres tenían formas muy extraña y el del Catalejo, que era el más alto, superando a los demás en trescientos o cuatrocientos pies, era también el que tenía una configuración más extraña, cortado abruptamente casi por todas partes y truncado de repente en la cima como un pedestal dispuesto para colocar una estatua encima.

La Hispaniola avanzaba balanceándose de imbornal a imbornal en la marejada del océano. Las botavaras forzaban los motones, el timón daba bandadas y toda la nave crujía, rugía y se estremecía como la maquinaria de una fábrica. Me tuve que agarrar con todas mis fuerzas a una burda y el mundo empezó a dar vueltas a mi alrededor; porque, aunque era bastante buen marinero cuando el barco avanzaba, el estar parados y balanceándonos como una botella nunca lo he podido aguantar sin marearme, sobre todo por la mañana, con el estómago vacío… El caso es que, aunque el sol lucía radiante y cálido y las aves costeras pescaban y chillaban a nuestro alrededor y habríais podido pensar que cualquiera se habría alegrado de bajar a tierra después de tanto tiempo en el mar, se me cayó el alma a los pies, como se suele decir y, desde que la vi por primera vez, le cogí una manía espantosa a la isla del Tesoro.»

Fragmento del libro «Relatos de los mares del Sur»

Obra curiosa de Jack London, en la que se enfrenta la increíble fuerza de la naturaleza con la violencia y el siempre afán de supervivencia humanos, trasladándonos a la Polinesia. Es un lugar que conoció muy bien, ya que viajó por esas islas durante dos años.

Este escritor fue ladrón, contrabandista, buscador de oro u nos de los escritores norteamericanos más famosos de su época, y también más capaces de contar la aventura que significa vivir. Ya lo demostró en obras como «La llamada de la Selva» , «Martin Eden» o «Colmillo Blanco».

Aquí te dejo un pequeño fragmento de este libro:

«No hay duda de que las Salomón forman un grupo de islas difíciles. Por otro lado, hay lugares peores en el mundo. Pero para el inexperto que no posee la comprensión adecuada de los hombres y de la vida salvaje, las Salomón pueden resultar terribles.

Es cierto que la fiebre y la disentería son una amenaza constante, que abundan las repugnantes enfermedades de la piel, que el aire está saturado de un veneno que penetra en cada poro, corte o rozadura, implantando úlceras malignas, y que muchos hombres fuertes que escapan de la muerte vuelven hechos una piltrafa a sus países. También es cierto que los nativos de las Salomón son una tribu salvaje, con u buen apetito de la carne humana y una manía por coleccionar cabezas también humanas. Su instinto de actividad deportiva más alto es atrapar a un hombre por la espalda y darle un buen hachazo que le corte la columna vertebral por la base del cerebro. Es igualmente cierto que, en algunas islas como Malaita, los ascensos y descensos en la escala social se calculan según los homicidios. Las cabezas son la moneda de intercambio y las de los blancos son extremadamente valiosas. Muy a menudo , una docena de poblados recaudan un fondo, que van engrosando luna tras luna, hasta que llega un momento en que algún valiente guerrero presenta la cabeza de un hombre blanco y gana el premio.

Todo lo explicado anteriormente es cierto, pero también hay hombres blancos que han vivido en las Salomón un puñado de años y que las echan de menos cuando se marchan. Para vivir mucho tiempo en estas islas, un hombre necesita solo tener cuidado y suerte; pero también ha de ser de una determinada manera. Tiene que llevar el marchamo del inevitable hombre blanco impreso en el alma. Tiene que ser inevitable. Tiene que ser un noble descuido ante las adversidades, una cierta presunción colosal y un egoísmo racial que le haya convencido de que un blanco es mejor que mil negros cada día de la semana, excepto el domingo, en que sería capaz de aniquilar él solo a dos mil negros. »


Y hasta aquí mi pequeña lista de fragmentos de libros cortos. Prometo seguir compartiendo algo más por aquí contigo 😉 .

Para finalizar por hoy, aquí te dejo otro artículo titulado Fragmentos de libros: El cuento número trece, espero que te guste tanto como a mi.

Cuéntame qué te parecen, ¿has leído alguno de esta lista? Estaré encantada de leerte por los comentarios aquí abajo.

Acerca de Sonia Molinero Martín

Siempre he querido empezar con este viaje. Acompañarte y que me acompañes.
Mi pasión crónica es Escribir...Ella me ha traído hasta aquí y ya no pienso bajarme de este tren...
¿Subes conmigo?

Comments

  1. ¡Me ha ayudado mucho!

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